lunes, 6 de mayo de 2013

Rumores y redundancias. Más allá de la XV Bienal de Fotografía



Siempre es la misma historia. En el Centro de la Imagen elaboran un proyecto para la Bienal de Fotografía, como si esta vez sí fuera a ser diferente. Luego se desgastan tratando de conseguir un presupuesto digno, como si esta vez sí se lo fueran a dar. Después sacan una convocatoria nueva, como si fuera nueva. Luego vienen los otros pasos del ritual: la recepción de obras, el jurado reunido en secreto, el montaje de la exposición, al que los trabajadores del Centro se entregan con entusiasmo digno de admiración. Finalmente la inauguración, con los mismos discursos, como si alguien los fuera a escuchar. Un par de semanas después, José Antonio Rodríguez publica una crítica demoledora, como si fuera a servir de algo.
La de José Antonio Rodríguez fue la primera crítica enérgica y autorizada que tuvo la XV Bienal de Fotografía. Por suerte no fue la única. Acabo de leer un artículo de Xavier Aguirre en la revista Replicante (tenía que ser) que hace una muy digna contraparte del discurso intuitivo de José Antonio. Hasta ahora todo lo demás han sido rumores y redundancias. No me parece relevante discutir si esta bienal fue, como sugiere José Antonio Rodríguez, una de las peores. No creo que haya parámetros confiables para determinar en qué medida esta exposición puede ser mejor o peor que otras, a menos que nos guiemos por su capacidad para constituirse en un buen espectáculo. Parece que a nivel museográfico la bienal logra mantener un estándar de dignidad, gracias sobre todo a que los autores tienen otra percepción de lo que es el objeto fotográfico y de cómo debe ser exhibido. La mala noticia es que, a nivel de contenido, no hay mucha diferencia entre una y las otras bienales y que probablemente tampoco habrá mucha diferencia con la siguiente.
¿De qué depende que un concurso sea mejor que otros? En principio pudiera pensarse que depende de los concursantes. Pero lo que se publica es solamente una mínima parte de lo que se envía al concurso, filtrada por el jurado. Así interviene un factor de azar (nadie puede controlar que se envíen buenas obras) conjuntado con un factor ideológico: el gusto, las preferencias, las predisposiciones de los miembros del jurado, su idea de lo que debe ser una “buena obra”. Todo esto está condicionado por las relaciones entre los funcionarios de la institución y los jurados, pues aunque todo concurso se presenta como un acto de no intervención, lo cierto es que el jurado es elegido por los funcionarios y, aunque sea muy sutilmente, la actividad del jurado siempre es monitoreada (ojo: no digo “influida directamente”, digo monitoreada) por la institución.
Alejandro Cartagena. Car Poolers


En ese aspecto, la burocracia del arte es timorata e hipócrita: se niega a tomar responsabilidad por su discurso, finge que ese discurso es producido y legitimado por los “expertos” al margen de la institución y solapa el hecho de que los expertos son seleccionados de acuerdo a criterios domésticos. Eso explica la dificultad para que el Centro de la Imagen organice una Bienal con un guión curatorial, resultado de procesos de investigación y juicios serios sobre el estado de la fotografía en México. Pero además, el Centro de la Imagen no tiene un equipo de investigadores sobre fotografía contemporánea (coleccionar recortes de prensa no es investigar, ni siquiera en el CENIDIAP) y ya sabemos que contratar curadores externos puede afectar la frágil estabilidad de una institución cuyo principal imperativo es la supervivencia.
Por lo demás, habría que ver si los fotógrafos están interesados en ese cambio de paradigma. Por lo que recuerdo, la IX Bienal de Fotografía, en 1999, no fue bien recibida por muchos. El  llamado “gremio fotográfico” ha hecho gala de una curiosa xenofobia que tiende a rechazar cualquier juicio que no venga de un fotógrafo o fotógrafa. Todavía el artículo de Xavier Aguirre, clama por jurados con una mayor “práctica fotográfica”, dando por sobreentendido que alguien experto en arte no está suficientemente capacitado para entender la especificidad del lenguaje fotográfico. Tal vez la única imprecisión del artículo de Xavier Aguirre sea esa: sugerir que alguien como Marcela Quiroz o el mismísimo Jesse Lerner tienen menos confiabilidad que Yolanda Andrade como jurados de una Bienal de Fotografía.
Edson Caballero. Un día a la vez

Es una paradoja, tratándose de un proyecto cuyo principal eje ideológico es la asunción de la fotografía como práctica artística. Pretender que el campo de la fotografía debe constituirse en un gremio artesanal autónomo no es la mejor estrategia para infiltrarse en los espacios del arte contemporáneo. Hasta para entender a Weston y a Cartier-Bresson hay que darse una vuelta por el surrealismo.
Hay una diferencia, no insignificante, entre pretender hacer de la fotografía un arte, y tratar de entrar al mundo del arte con la fotografía. Tal vez la Bienal de Fotografía no es un “termómetro” de la fotografía mexicana, pero sirve para tener una visión de las contradicciones que se enfrentan al asumir la fotografía como práctica artística en el siglo XXI. Con esas contradicciones tendremos que lidiar, tanto los fotógrafos como los críticos, tanto los curadores como los burócratas.
 Juan Antonio Molina Cuesta



1 comentario:

Pedro Genaro dijo...

No había leído un texto que se atreviera tanto a poner el dedo en la llaga. Y me sorprendo (o no) de que aparentemente en México y República Dominicana tengamos las mismas inquietudes. Lo que me toma de sorpresa no es ver que existan allá estas quejas de parte del "gremio" sino que imaginaba a México (cuna de grandes fotógrafos y que nos lleva muchos años de desarrollo fotográfico) ya libre de todos estos prejuicios.

Creo que es importante lo que hace el Centro de la Imagen de República Dominicana, tratando de formar una generación de fotógrafos con una orientación artística y contemporánea, que de alguna manera influenciará no solo a los fotógrafos sino también a los jurados, y no me refiero solamente a concursos locales, sino sobre todo a nivel internacional.

Gracias por esta lectura, no tiene desperdicios.

Como se puede conseguir la crítica de José Antonio Rodríguez a la XIV Bienal de Fotografía?