miércoles, 27 de febrero de 2013

Géneros. Acciones y representaciones (reencuentros en Oaxaca)

Luis Enrique García. De la serie Campos abiertos
Los temas que tienen que ver con el género parecen exigir una intervención más drástica del cuerpo en la representación fotográfica. En esos casos a la representación no le basta con las operaciones programadas por el código fotográfico. A veces ni siquiera basta con la puesta en escena. Hace falta entender lo pre-fotográfico, o incluso lo extra-fotográfico, como espacios para la acción. El cuerpo participa. El cuerpo actúa. Y el artista participa y actúa mediante su cuerpo o los cuerpos de otros.
Reencontré en Oaxaca a varios fotógrafos con los que ya he trabajado en los programas de Fotoensayo y otros talleres de Página en blando. Algunos de ellos están agarrando al toro por los cuernos y buscando soluciones para una representación del cuerpo, que sea inteligente y responda a una sensibilidad contemporánea. Los más avanzados en ese propósito son precisamente los que están resolviendo el problema de la acción como parte del problema de la representación.
Ariadna Rojas se ha vuelto más radical en su búsqueda y ya tiene resultados muy interesantes con su serie Por mi cuerpo te conoceré. Por mi cuerpo me conocerás. Como ven, el título es demasiado largo y poco poético; esperemos que la autora se decida a mejorarlo. Para esa serie, Ariadna ha venido citando a distintas personas en su estudio, para realizar sesiones de retratos. Sin previo aviso, la fotógrafa comienza a desnudarse mientras retrata a los sujetos. El retrato en sí sólo es importante como documentación de la reacción de las personas ante las acciones de la fotógrafa. El cuerpo de la fotógrafa nunca aparecerá en las fotos; sin embargo será evocado mediante esos retratos, equívocos, y mediante el texto que los acompaña, donde narra el evento. Hay un cambio de roles y un cambio de posiciones para la mirada. Hay una exposición del cuerpo propio a una situación llena de imprevistos. Y hay una solución formal basada en la sobriedad y en el equilibrio entre figuración y discurso. Todas esas características implican una salida de los lugares comunes y un buen punto de arranque para una fotógrafa joven.

Ariadna Rojas. De la serie Por mi cuerpo me conocerás...

Bertha Adriana Cervantes tiene una serie titulada Santos de mi devoción, que está muy a tono con esa tendencia actual a trabajar dentro del grupo familiar, en el espacio doméstico y aludiendo siempre a la memoria de la familia. Es una memoria femenina, que mantiene como referente imperturbable al fantasma del patriarca. No tiene muchas ambiciones conceptualistas. Lo que ha puesto a funcionar aquí es una especie de dispositivo de sanación, ritual, lúdico y por momentos, dramático.Y creo que su obra va a estar bien mientras se mantenga dentro de ese rango modesto. Me parece que la principal virtud de sus fotografías es la vitalidad. Las composiciones transmiten mucha energía. Los encuadres y los ángulos traducen la dinámica de las situaciones fotografiadas. Los colores cálidos son un poco monótonos, pero no lastiman a la mirada. Bertha Adriana resuelve con elegancia la representación del cuerpo femenino, incluso en ese retrato de la mujer a contraluz, con el torso desnudo, en el que lo melancólico se acerca peligrosamente a lo cursi.

Bertha Adriana Cervantes. De la serie Santos de mi devoción
La serie Bajo los párpados, de Claudia López, tiene imágenes muy potentes. Aunque no parece interesada en producir un discurso de género, es notable la centralidad de la figura femenina, en las fotos donde aparece ella misma, o en otras donde aparecen miembros de su familia. Ya sé que es un lugar común, pero siento en ese trabajo la energía que se le atribuye a las mujeres del Istmo. El proyecto requiere todavía una edición más concienzuda, pero en cuanto se deseche la hojarasca se logrará un conjunto muy sólido y muy centrado en los temas de la memoria y el sueño, lo misterioso y lo mágico. Será difícil evitar que algunos aprecien o critiquen esta serie por lo que tiene de pintoresco, pero ese es el riesgo que se corre cuando se trabaja desde una visualidad y unos referentes culturales con tanta pregnancia.

Claudia López. De la serie Bajo los párpados
La obra de Luis Enrique García ejemplifica la pertinencia de abordar las cuestiones de género desde el cuerpo masculino, o desde una crítica de las relaciones entre el hombre y su cuerpo. Es también un ejemplo de lo productivo que resulta trabajar en ese cruce entre acción y representación. En algunas de sus imágenes más elocuentes se advierte incluso una crítica de la representación, en tanto crítica de modelos iconográficos que ya están legitimados por la historia del arte occidental. También puede ser leída como una crítica de la representación la exhibición de la puesta en escena, en lo que tiene de exhibición del dispositivo teatral-fotográfico. Esa exhibición, por cierto, es más impúdica y genera más incomodidad que la exposición de los cuerpos desnudos. Crea incomodidad en la mirada del espectador y genera confusión en la percepción del espacio, que aparece como fragmentado y carente de unidad. En el fondo lo que se frustra es nuestra necesidad de ser ilusionados con el recurso de la verosimilitud fotográfica. Pero yo siento que ese énfasis en el aspecto escenográfico resta fuerza a la tensión entre los cuerpos masculinos, que considero el verdadero foco de intensidad estética. De todas formas Campos abiertos es una serie que rezuma autenticidad y en la que los temas de identidad, género y memoria se entrelazan mediante una narrativa sutil y convincente.


Luis Enrique García. De la serie Campos abiertos

Luis Enrique García. De la serie Campos abiertos
Bertha Adriana Cervantes. De la serie Santos de mi devoción





Claudia López. De la serie Bajo los párpados


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