martes, 3 de julio de 2012

Poéticas de riesgo: Irene Barajas. De-ciertos

Irene Barajas. S/T. De la serie De-ciertos, 2011-2012
















Hay que arrancar lo mismo de lo mismo. Es preciso que cada imagen le quite algo a la realidad del mundo; es preciso que en cada imagen algo desaparezca, pero no se debe ceder a la tentación del aniquilamiento, de la entropía definitiva; es preciso que la desaparición continúe viva: este es el secreto del arte y de la seducción.

Jean Baudrillard.


De-ciertos

He aquí dos formas de comunicación que nunca me son suficientes para poder ser yo frente al otro, para poder presentarme de manera inocente y absoluta: la fotografía y la palabra.
Son, sin embargo, estructuras pretenciosas creyendo elaborar un diálogo.  Ellas son constructoras de sueños, de posibilidades, de ficciones y también de “realidades”.

La fotografía me genera incertidumbre, emoción, deseo.
Nunca alcanzo a producir la imagen total, esta se disuelve en el trayecto de la mirada atrapando a la imagen hacia su estado de objeto referencial. La fotografía es suspensión de la memoria pero también reactivación de recuerdos; es aquello que intento reconstruir desde mi vago pensamiento (como un esbozo desdibujado), para poder sentirlo y entenderlo.

La palabra me seduce, me hipnotiza, me desborda. Las letras se desmoronan en mi pensamiento sin terminar de configurar el significado.
¿Dónde se pierde el sentido cuando pronuncio una palabra? ¿Dónde queda el referente  cuando transformo la palabra en imagen?  ¿Será en el sentimiento que me inunda y me lleva a recurrir de estas complejas estructuras para intentar decir algo, y  sin embargo nunca alcanzo el significado univoco?
Irene Barajas. S/T. De la serie De-ciertos, 2011-2012


















Y queda  el sentimiento que nada lo toca, ni la imagen ni las palabras. Es indomable, indescriptible, inasible…. 
No puede ser sincero porque se transforma, se esconde, tan solo simula… y finalmente muere sin haber sido tocado.

Designo a la imagen a través de la palabra  sin  nunca terminar de definirla, como un soplo que apenas… casi inaudible, me susurra al oído.
Por eso repito la palabra hablada que no alcanza a definir  a la imagen, transformándola a su vez en imagen. El bumerang del sentido: la palabra al otro lado del espejo, la imagen atravesando la palabra.

Busco la unión; una relación necesaria, persistente, insistente entre la imagen y la palabra que de tanto intentar definirse, se disloca el significado.
Ya no queda sentido, queda solamente sensación, textura y profundidad.

Palabras robadas, prestadas, copiadas, adjudicadas.
Signos que no alcanzan a definir nada pero pretenden decir mucho,  espero…y me invitan a imaginar.

Irene Barajas
México, D.F

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Irene: me gustó mucho. Tú cada días más guapa y tus talentos me sorprenden. Felicidades por uan una mujer tan bella en todos los sentidos.

Sergio de León

Anónimo dijo...

Que bello texto

Roberto Desiré