jueves, 1 de marzo de 2012

Cuando el dinero se convierte en arte (sobre la obra actual de Sergio Nates)















La obra actual de Sergio Nates está concentrada en el dinero y en su doble condición de objeto  y símbolo. Inevitablemente hay que verla como un posicionamiento ideológico y físico. El dinero aparece como referente del valor y como valor en sí mismo. Pero la obra se está produciendo a partir del énfasis y la manipulación de la materialidad (de la superficialidad, como quiera que se entienda este término) del dinero. Esta idea de superficialidad no se refiere solamente a la parte evidente del objeto, sino también a su trivialidad, es decir, a esa especie de ociosidad a la que lo conduce la manipulación artística. Convertir el dinero en arte es algo lujoso y, en cierta medida, inútil. Es una operación que puede ser entendida como gasto, atendiendo al sentido que le da Bataille a ese término, en su elocuente estudio del tema. Podemos sugerir que, en última instancia, lo que está haciendo Sergio Nates es gastar dinero (como valor) para producir imágenes, gastando el dinero (el objeto, la cosa) para resaltar el carácter de metáfora que tiene todo gasto.
La superficie del dinero es el lugar donde se inscribe su valor nominal. Este valor fijo, fijado en el billete de manera inalterable, y que definitivamente lo identifica, no significa nada por sí mismo, puesto que el verdadero valor del dinero dependerá de su poder adquisitivo, variable y sometido a constantes fluctuaciones.
Los dos proyectos más recientes de Nates consisten en la manipulación de esas inscripciones; el primero, por medio del bloqueo con tinta de la superficie de los billetes; el segundo, mediante la reproducción y alteración de la zona central del billete, en la que aparece el retrato de un personaje generalmente asociado al poder.
Tal vez sea mediante esta segunda operación que Sergio Nates nos involucra en un juego lingüístico más libre, al inducirnos a entender el rostro del retratado igualmente como portador de un valor nominal que es el que permite identificar al sujeto, nombrándolo. La reproducción del retrato, su transferencia de una superficie a otra, implican una suerte de “devaluación” del ícono que no estaba prevista en el original y que afecta tanto su capacidad para identificar al sujeto retratado como su capacidad para identificar al dinero. En esta operación el ícono es dramáticamente distanciado de su referente, con lo cual pierde parte de su sentido de verdad...


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