jueves, 10 de diciembre de 2009

Cielo de Irak. Proyecto de Gabriel Ibarzábal

cielo de irak
Gabriel Ibarzábal. De la serie Cielo de Irak, 2008
Con una formación multidisciplinaria, Gabriel Ibarzábal hace gala de una versatilidad muy coherente con el carácter mixto de las experiencias estéticas en el arte contemporáneo. Habiendo realizado estudios de ciencias de la comunicación, teoría del arte, performance y artes visuales, en diversas escuelas de México, Barcelona y Londres, este autor acude lo mismo a la pintura y el dibujo que al performance, la literatura y la fotografía, logrando en sus mejores proyectos esa pluralidad de lenguajes que suele enriquecer la naturaleza discursiva del arte actual. Su presencia en el proyecto 12 x 12, de la galería EDS, aporta entonces una interesante combinación de registro documental y narrativa ficcional, algo de lo que ya Ibarzábal ha sacado buen provecho en obras anteriores, como su serie 12 horas en Barcelona, de 2003.
En Cielo de Irak los límites de lo específicamente fotográfico son rebasados con ironía y dramatismo. En esta obra no es tan importante lo que fue fotografiado como las circunstancias en que se generó y se realizó el acto fotográfico, circunstancias que también son reelaboradas por el propio artista. La obra consiste en una serie de fotos tomadas en un avión de pasajeros que volaba de Dubai a Londres, justo en el momento en que sobrevolaba el territorio de Iraq. Los aviones de papel aparecen superpuestos a la ventanilla del avión, sugiriendo las siluetas de los aviones de combate norteamericanos que participan en esa guerra. El montaje hace que la realidad de la guerra invada el microcosmos apacible de la cabina del avión, desde donde debería observarse un cielo prístino e incontaminado.
Esas siluetas oscuras son amenazadoras y, al mismo tiempo, inofensivas, pues mientras la forma del avión remite a la realidad violenta de la guerra, su consistencia de papel nos deja con la tranquilidad de que estamos frente a una representación, a través de objetos que todavía conservan las connotaciones de los juegos infantiles. Esta doble connotación del avión de papel es equivalente al tono mixto (de refinada brutalidad por un lado, y de sofisticada irrealidad por el otro) que adquieren las representaciones de la guerra en los medios de comunicación contemporáneos.
Cielo de Irak es una obra que se origina en el gesto y en la intervención. Las fotos están impregnadas de la sensación de inestabilidad propia de las imágenes efímeras. Sus implicaciones tienen que ver con la geopolítica, pero van más allá de la localización fugaz del territorio del conflicto para impactar en el imaginario de la guerra, presentándolo como ideal colectivo al que nos seguimos enfrentando con una perversidad infantil y lúdicra.

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