jueves, 15 de octubre de 2009

Eugenia Gudiño


Eugenia Gudiño. De la serie Spermüll, 2008

Con su obra reciente Eugenia Gudiño ha comenzado a definirse como una artista concentrada en el contenido afectivo de los objetos, localizados en el cruce entre el desarraigo y la memoria. Sus proyectos más interesantes parten de esa sensibilidad que la conecta con las cosas de otros, con los espacios ajenos y con los desechos, que son también como objetos enajenados. Estos conceptos los está elaborando como referencias simbólicas del viaje y la no pertenencia, planteándose la fotografía como una práctica cultural que tiene que ver con la experiencia del extranjero, con el turismo o la migración, con la fugacidad y el tránsito.
En Casas para llevar (2008) esa vocación encontró una resolución bien articulada, que consistía en fotografiar a la gente exhibiendo objetos personales, como respuesta a la pregunta explícita de la autora: ¿Qué objetos cargan durante su viaje para recordar su casa? Esa serie se complementó con Otro lugar, en la que Eugenia hacía intervenciones mínimas, que modificaban el orden del espacio, relatando cómo un lugar parece siempre diferente para quien regresa de un viaje. Ambas series se complementaban en el proyecto Casas ajenas que desde el título sugería el interés de la autora por ese doble proceso de identificación y enajenación que se da en la relación con los diferentes espacios: el espacio de tránsito, el espacio de origen, el espacio de destino, el espacio propio o el espacio ajeno.

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