miércoles, 1 de abril de 2009

Integración y resistencia en la X Bienal de La Habana (al que no quiere caldo le dan dos tazas)

Por primera vez en más de una década siento que puede ser excitante seguir la Bienal de La Habana desde lejos. No he estado en una Bienal en La Habana desde 1994, y en todo este tiempo solamente me he enterado de la celebración de ese evento por los planes de viajes de algunos amigos y por dos o tres anécdotas posteriores. Ni siquiera tengo claro en qué año se ha celebrado cada una de las bienales, entre 1996 y 2008.Ahora la Bienal vuelve a ocupar mi atención y tengo razones para suponer que está ocupando la atención de mucha gente, incluso fuera de Cuba. Y no creo que sea por la importación de una exposición de artistas de Estados Unidos. Mi sensación es que otra vez los que están convirtiendo la Bienal de La Habana en un evento interesante son los artistas cubanos. Habrá que dejarse un tiempo para pensar si esta posibilidad habla muy a favor del proyecto conceptual e ideológico de la Bienal, y también habrá que preguntarse en algún momento si esta circunstancia resultará a la larga beneficiosa para el desarrollo de una perspectiva autocrítica dentro del propio contexto del arte cubano.
carlos estrada
Omar y Carlos Estrada. 1, 2, 3, 4, 5, 6… (detalle de instalación), 2003. Tomado de http://www.cubancontemporaryart.com
De momento lo cierto es que, pese a que muchos de los artistas extranjeros invitados tiene una obra buenísima, los cubanos son los que se están robando el show, aprovechando la plataforma de visibilidad y de legitimidad que les ofrece el evento. Creo que esa plataforma se ha ensanchado recientemente, dado el acceso al Internet y otros medios por parte de los artistas cubanos. En realidad los artistas en Cuba (muchos de ellos residen temporalmente o esporádicamente fuera de Cuba) están tomando la iniciativa en el uso del Internet para promover su obra, y probablemente esa sea una de las causas de que a estas alturas el arte cubano parezca retomar una presencia protagónica en un evento internacional como la Bienal de La Habana. A eso hay que añadir que algunas de las obras más coherentes con el tema de la X Bienal de La Habana son producidas por artistas cubanos y que, en ese contexto, ser coherente con el tema de la Bienal y ser cubano conlleva la posibilidad, si no la necesidad, de hacer una obra políticamente “incorrecta”.
Eso me lleva a una pregunta que me está rondando desde esta mañana: ¿A quién se le ocurrió que convocar en nombre de la “resistencia” no tendría ninguna repercusión política entre los artistas cubanos? Hay una respuesta sencilla: Se le ocurrió al Comité Organizador de la Décima Bienal de La Habana (supuestamente formado por Rubén del Valle Lantarón, Jorge Antonio Fernández Torres, Margarita González Lorente y Alexis Seijo) en cuyo nombre se publica ahora una carta que los desprestigia a ellos mismos. No me sorprende su indecencia, pero me dejan patitieso su ingenuidad y su total desconocimiento de las particularidades políticas, artísticas e históricas con las que hay que lidiar para organizar un evento de esa índole en Cuba.
Hay otra respuesta un poco más complicada. Y hay que buscarla debajo de esa paradójica prepotencia con que se ha plantado generalmente la Bienal de La Habana frente al resto del mundo.  Al contrario de la mayoría de los grandes eventos de arte internacional, la Bienal de La Habana no plantea un discurso sobre el arte y desde el arte, sino un discurso sobre el mundo, desde Cuba, o un discurso sobre el mundo del arte internacional, desde la institución oficial del arte cubano, en el mejor de los casos. Algunos de los temas que se han trabajado en Bienales anteriores servirían para ilustrar esta idea: En la Quinta Bienal de La Habana, bajo el tema general de Arte, sociedad y reflexión, había acápites como La otra orilla (migraciones) o Espacios fragmentados (arte, poder y marginalidad). La Sexta Bienal de La Habana se concentró en el tema de la memoria, mientras que la siguiente abordó el tema de la comunicación. En todos los casos parecía que los organizadores estaban mirando desde su isla la manera en que los artistas del mundo enfrentaban esos conflictos, como si Cuba no fuera un ejemplo sui generis de sociedad fragmentada por la migración y por el poder aplastante del Estado, como si la cultura contemporánea en Cuba no fuera un espacio de lucha contra las omisiones, la censura  y las distorsiones que impone el poder sobre la memoria nacional, como si la comunicación no estuviera igualmente controlada y manipulada, restringida y vigilada. Es interesante que en el texto de presentación de esta X Bienal de La Habana se expresa que “el evento reforzará su carácter de laboratorio”, pero la ironía está en que Cuba parece una especie de laboratorio donde se experimentan todos los conflictos y miserias que, desde La Habana, se han achacado el “Tercer Mundo” y que ahora se pretende achacar al “mundo globalizado”.
Otro detalle que me parece importante para entender las contradicciones de la Bienal de La Habana es que, pese a su proclamada vocación tercermundista y periférica, la mayoría de los referentes teóricos y conceptuales a los que acude son extraídos de la realidad del mundo del arte internacional, del pensamiento académico occidental y del mercado de ideas que interactúa con el mercado del arte contemporáneo. Por eso no es raro que cada proyecto de Bienal parezca realizarse de frente al mundo y de espaldas a la realidad cubana, lo cual es también una manera bastante astuta de no comprometerse en el arriesgado análisis de las realidades locales.
Esconder la cabeza en las cálidas arenas de la costa cubana puede ser una actitud muy dañina para una institución de posición política tan precaria como es el Centro Wifredo Lam, que organiza la Bienal de La Habana. El impacto que ha tenido el reciente performance de Tania Bruguera es un buen ejemplo de eso.

12 comentarios:

R.L.R. dijo...

Excelente análisis, Moli. Lo enlazo en Los lirios.

Anonymous dijo...

Linda Moli, Clarita

Anonymous dijo...

molina, todo el mundo que esta alli en la bienal sabe porque esta y esta sacando su tajada de promocion dentro del mundo politicamente totalitario del arte, todo apoyan el sistema politico comunista cubano y rechasan el sistema democratico de occidente ya lo hacen aqui desde dentro...bruguera y los demas son un producto serial hecho por la misma ideologia anti-globalisadora de la buroracia izquierdista global, que los crea y los une a todos en la IV internacional que es lo que queda de lo que se llamaba cultura ...saludos cuenca

Anonymous dijo...

Moli, ¡excelente! Un gran abrazo,
Gustavo

Anonymous dijo...

felicito a los jovenes que levantaron sus voces en la bienal de la habana para pedir lo que todos los que verdaderamente estamos orgulosos de ser cubanos queremos^libertad^, hablaron por 11 millones de cubanos que por mucho tiempo han querido decir lo que ellos dijeron en menos de un minuto. Sera una Bienal para la historia. Que viva cuba democratica

Juan Antonio Molina dijo...

Yo reconozco para los demás los mismos derechos que quisiera me reconocieran a mí. Así que no cuestiono el derecho que tiene cualquier artista a simpatizar con el régimen político que considere de su agrado. Cuando escribo sobre arte lo único que hago es tratar de entender la obra. Eso incluye tratar de descifrar la ideología del artista. Pero todos sabemos que no es la ideología lo que hace buena una obra de arte. Por ejemplo, Raúl Rivero nunca me gustó como poeta, y que haya estado preso en Cuba no me va a hacer cambiar de opinión. En cambio, a Kacho siempre le he reconocido un talento del carajo y, por lo que dicen (aunque no me consta)parece tenerle mucho cariño a Fidel Castro.
Otra cosa es cuando se sacrifica parte de la fuerza estética de la obra para insertarla en el juego político, a favor o en contra del sistema. De hecho yo creo que cualquier negociación con el sistema es siempre a favor del sistema. Y en ese sentido la obra de arte es siempre un rehén. Porque al final, la opción más radical que le quedaría a un artista en esas circunstancias es el silencio.

Anonymous dijo...

Molina coincido contigo en tus anàlisis y argumentos; el material me parece excelente. Pienso que el sòlo hecho de que muchos de esos artistas vivan fuera de la isla ya es una postura difìcil para con ellos mismos como creadores y para con su arte; el mismo Cuenca sabrà lo que es trabajar fuera de su paìs, lo sabemos todos los cubanos que hemos tratado de abrirnos caminos fuera: pintores, escritores, poetas, periodistas, diseñadores, toda la diáspora, algunos con màs suerte que otros, pero hay muchos creadores pasando una "malaria" horrible por no encontrar el resquicio dònde ubicarse, porque han quedado mutilados, sin discursos, sin coartadas para expresarse, sin aliento, inclusive, el exilio es jodido te aleja de tus raìces e intenta siempre anularte como ser social, el proceso de adaptaciòn a otro paìs y otras costumbres te desgasta, es volver a empezar, casi siempre de cero; otros con màs base de apoyo, sin problemas econòmicos, pero esterilizados creativamente y silenciados por su propia pasividad y abulia; otros talentosìsimos, pero metalizados y haciendo concesiones para ganar unos mangos y poder vivir en las mecas del arte, convertidos en diletantes y snobistas de inauguraciones de muestras, como las vedettes de la Calle Corriente, en buenos aires, pero sin concheros con que taparse. asì la vida. en cuanto a Tania Brugueras nunca me interesó artisticamente,ni en la isla ni en el exterior, me parece una francotiradora que utiliza el escàndalo para llamar la atenciòn sobre su propuesta, y lo que me parece màs patètico fue su declaraciòn a los medios estadounidenses de que su propuesta era "darle el espacio a otros". Cuando una artista cede su espacio es porque no tiene nada que decir, es mi criterio y puedo estar equivocado porque se que la verdad es una construcciòn (esto lo aclaro por si aparece algùn intolerante por ahì. sòlo que nuestro paìs está necesitado de tribunas libres y los medios, sobre todo yanquis, estàn necesitados de esos atriles en la habana, donde la gente tenga un minuto para decir lo que piensa, eso es noticia en todos los lugares. en el fondo, lo màs triste es que la gente tenga que subirse a esos podios performáticos en la isla para decir corriendo lo que debieran decir sin cortapisas en todos los lugares, sin temor a que los lleven a villa marista. los periodistas tambièn somos un poco responsable de todo ese estado de situaciòn, quizàs por eso muchos vivimos fuera, no queremos vivir en villa marista, saludos cordiales a todos, juan carlos rivera, periodista cubano, desde buenos aires y para siempre.

Juan Antonio Molina dijo...

Juanca, gracias por tu comentario. Yo sí creo que Tania Bruguera es muy buena artista, aunque reconozco que su declaración sonó un poco frívola. Pero supongo que fue una manera de evadir a los periodistas del Herald. Tampoco la cosa estaba como para hablar demasiado. Y la verdad es que algunos de sus performances más recientes sí parecen responder a esa estrategia de cederle el lugar a otros (a la policía montada, en la Tate Gallery, por ejemplo). En realidad yo prefiero otras obras suyas, donde involucra su cuerpo de una manera más "orgánica". Me parecen más arriesgadas y más intensas.

Anonymous dijo...

Moli, tu texto es muy bueno, como siempre. Una de las cosas que más me ha llamado la atención del "evento" en Cuba es la carta de los organizadores, que la considero parte del performance.
Me parece muy exacto calificarla de indecente. Sin embargo todavía no estoy tan segura de que haya ingenuidad o desconocimiento en la convocatoria. Creo que hay un juego muy bien pensado y absolutamente hipócrita.
besos desde NY, Lisset

Anonymous dijo...

me parece demasiado positivo pensar que esto es un logro, seguramente está orquestado por la mano del govierno, si dejaron que esto pasara impune es pórque necesitaban desviar la mirada de OTRA cosa, lo único que he encontrado que el gobierno quisiera obviar es cierta huelga de hambre pero nada más.
La revolución contra batista se gano con el precio de la libertad, el gobierno no se va a privar de aquel trofeo.
Ademas ojala no caigan de las manos de fidel a las manos de los Yankees, suerte que por lo menos en USA esta Obama

Juan Antonio Molina dijo...

Sí Lis; sería muy chistoso descubrir que el verdadero performance es la carta. Eso me recuerda la obra-catálogo de Yeny Casanueva y Alejandro González, que está circulando a través de correo electrónico. Próximamente voy a escribir sobre eso en este blog.

Diana dijo...

Me parece excelente su análisis, aunque estoy de acuerdo con Cuenca sobre la complicidad con el totalitarismo.
Diana