domingo, 29 de junio de 2008

Dialectos: meditaciones sobre un texto de Orlando Hernández (o continuación de una conversación nás o menos inconclusa con Manuel Piña)



Hace unos meses subí un ensayo de Orlando Hernández a mi "página en blanco" (http://paginaenblanco-juan.blogspot.com). Ese texto me pareció extraordinario por varias razones. Primero porque Orlando está tocando, de manera original, uno de los temas que constituyen el objeto de mis reflexiones más recientes. En segundo lugar, es un texto que demuestra, por si quedaba alguna duda, que Orlando Hernández es uno de los más interesantes pensadores sobre el arte y la cultura, con que cuenta el contexto artístico cubano contemporáneo. Y, por último, esa lectura me ha llamado la atención sobre el hecho de que el discurso crítico cubano merece análisis mucho más arriesgados de los que ha tenido hasta el momento.
El ensayo de Orlando me parece contestatario desde su propio título. Meditaciones más o menos rencorosas sobre la belleza es un intento de recontextualizar la discusión sobre lo estético, atendiendo a referentes que el pensamiento occidental ha ignorado o distorsionado en muchas ocasiones. Es evidentemente una toma de posición en un lugar y un momento que se resisten a ser colonizados en nombre de lo universal. Es, en consecuencia, una toma de partido por lo local, con lo que tiene también de marginal.
Llevo varios meses intentando escribir un texto que quiero titular Dialectos. Hasta ahora lo único que tengo claro es que en la noción de "dialecto" se resume una circunstancia local con una condición marginal. Y que esos dos factores exigen una apreciación desde su carácter básicamente lingüístico. Leyendo el ensayo de Orlando Hernández he llegado a la conclusión de que, salvando sus especificidades, es un discurso en defensa de los dialectos.
Cada vez que hablo del tema, me viene a la mente ese video de Manuel Piña, realizado por ahí del 2000 o 2001, y que en un principio él tituló Heaven, aunque el titulo puede haber cambiado a estas alturas. El video reproduce una conversación entre varias gentes, que se escucha mientras la cámara enfoca un pedazo de cielo, sospechosamente obstruido por una cerca de alambres, presumiblemente en la azotea de una casa de La Habana. La imagen, estática, se ve recorrida por una serie de textos que reproducen la conversación escuchada.
Los temas de la conversación son: el dinero, una operación de compraventa y posibles apuestas en las peleas de perros. Ya de entrada sabemos que cualquier negocio entre particulares en Cuba se encuentra en el límite de lo ilegal. Que además se esté hablando de peleas de perros es una circunstancia agravante en extremo. Pero lo interesante es que prácticamente no se entiende lo que está hablando esa gente. Tienen un acento y manejan un argot que yo mismo, después de más de una década viviendo fuera, no descifro a la primera oportunidad (además de que las peleas de perros nunca han estado dentro de mis temas de conversación).
Debería suponerse que los textos que recorren la imagen están ahí funcionando como subtítulos, para que entendamos la conversación. Pero los textos corren tan rápido que tampoco se pueden leer bien. Más que "traducir" el diálogo, lo que hacen es reproducir y amplificar su carácter ininteligible. Otro detalle importante es que esos textos son lo único que en realidad se mueve notablemente en el video. La imagen de fondo pudiera ser simplemente una foto (o varias fotos que se superponen suavemente). Esa confusión entre imagen estática e imagen en movimiento es uno de los temas que preocupan a Piña actualmente, y sobre los que trabaja ahora buscando implicaciones mucho más complejas que las que yo estoy manejando aquí.
Lo que me interesa destacar aquí es que tanto el sonido como la imagen están resaltando el carácter "dialectal" del texto y del lenguaje, que son objetos de esta obra. De hecho, creo que ésta es la obra de Piña que más consistentemente se afilia a un conceptualismo de corte lingüístico. Y sobre todo, que lo hace desde una posición también local. Si me pongo pesado, diría que es un conceptualismo "de barrio" (del barrio de El Canal,digo, por usar una referencia más concreta).
Mis meditaciones sobre el texto de Orlando Hernández terminarán tratando de explicar cómo funciona lo estético (y la belleza, si es que existe) a partir de este video de Piña. Pero para llegar a eso tendré que comentar, revisar y contestar (dentro de los límites que impone mi propia ignorancia) algunos de los planteamientos que hace Orlando.
A eso me dedicaré en los próximos días...

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