miércoles, 25 de junio de 2008

Dialectos, etc. (Segunda parte: Glosa)

Orlando Hernández comienza su ensayo Meditaciones más o menos rencorosas sobre la bellezahttp://static.scribd.com/docs/5840ak3f6n8d5.pdf) diciendo que "se le ha dado demasiado importancia a la belleza". Lo mismo si me guío por los puntos en que coincido con él, que si atiendo a las posibles diferencias entre su modo de ver este tema, y el mío propio, debo concluir que, en realidad, a lo que se le ha dado demasiada importancia es al arte. Finalmente ya nadie habla de la belleza. Nadie dentro del mundo del arte, quiero decir. He oído decir de una obra de arte que es "monísima", "divina", "interesante" (por supuesto), "perversa", "cínica", "fuerte" o "floja" (incluso "bonita", pero eso siempre debe decirse con un ligero tono de condescendencia), pero ese breve vocabulario no incluye el término "bella". Ese breve vocabulario por cierto, es también el de muchos curadores, coleccionistas, galeristas y gente que escribe sobre arte. Pero incluso mucha gente que escribe sobre arte con un vocabulario más amplio, parece considerar la belleza como un fenómeno exterior a la realidad del arte contemporáneo y a la realidad del discurso sobre el arte contemporáneo. (
Para tratar de explicarme el cómo y el por qué el arte ya no parece ser un referente para la belleza, me resulta útil esta revisión de algunas ideas del propio Orlando Hernández, sobre todo ésta que rige gran parte de su texto: que la belleza es un fenómeno occidental, propuesto por Occidente como un fenómeno universal. Yo matizaría ese planteamiento sugiriendo que entiendo la belleza como un concepto que, en tanto concepto, se refiere a un fenómeno que sí tiene mucho de universal. Y si bien el concepto -en tanto relacionado con el lenguaje- está sujeto a condicionamientos históricos, el fenómeno en sí depende más de lo antropológico y de otras circunstancias (casi "ecológicas") para su existencia.
Claro que esos matices no los tienen en cuenta ni quienes propugnan la belleza como un fenómeno universal ni quienes lo critican. Y es verdad que en la primera variante hay mucho de colonialismo, no reductible a las relaciones entre cultura occidental y no occidental, sino más bien expresado en las relaciones entre culturas hegemónicas y culturas subordinadas o de resistencia. De hecho, creo que si de alguna manera la belleza se impone colonialmente, entonces el arte ha sido (al menos durante los últimos cinco o seis siglos) el instrumento de esa colonización. Si me atrae tanto el arte moderno europeo es porque siento que, por primera vez de manera programática, los artistas impugnaron esa "misión" impuesta desde la ideología cristiano-burguesa.
beckmann max-cristoyunamujerdescubiertaenadulterio-17
Max Beckmann. Cristo y una mujer descubiertos en adulterio, 1917
Cuando Orlando Hernández dice que la belleza es "una cualidad de la apariencia", parece contradecirse a sí mismo, puesto que en realidad, como él mismo sugiere, no hay objetos bellos per se. La belleza es un concepto que resume un proceso atributivo, pero no es una cualidad de nada. Como cualquier otro concepto, el de belleza tiende a ocultar más que a revelar la realidad del fenómeno a que se refiere. Y además, tiende a ocultar su propia realidad, subjetiva, ideológica e histórica...

No hay comentarios: