lunes, 3 de diciembre de 2007

René Peña y el otro

Texto de René Peña:
Yo soy un hombre común. De la misma forma pienso que, en realidad, los ­individuos, por muy peculiares que sean, nunca son algo especial o excepcional, puesto que, básicamente, son sólo eso: personas.
Con este conjunto de fotos hablo de 1os demás a través de mí. Mis autorretratos no son una reafirmación de mi personalidad, no son el reflejo de un sujeto de características narcisista. Son sólo un pretexto para hablar de los otros, de esos seres, comunes y corrientes, de los cuales yo me siento paradigma.
La sociedad está conformada por instituciones (la familia, la religión, el Go­bierno, etc.), por lo tanto, podría decirse que los ciudadanos son (somos ciudadanos institucionalizados. Siempre hay un gurú que dirige: el padre, en la familia, el sacerdote, en la religión, el jefe, en la tribu... y así sucesivamente.
Todos ellos trazan objetivos que, en principio, están encaminados -con la mejor fe- a hacer prevalecer el orden, la estabilidad, velando siempre por los intereses comunes.
Pero sucede --compleja que es la vida y contradictorios los seres humanos-- ­que, al final, tiene más fuerza la propia personalidad del gurú, y los sujetos termi­nan siendo manipulados, so pretexto de que el camino señalado es el mejor para ellos.
¿Qué hijo no ha tropezado con un padre cargado de las mejores intenciones, que piensa éste no ha crecido lo suficiente como para andar solo por la vida? Así, de pronto, uno se ve haciendo cosas o asumiendo actitudes que, en verdad, son inducidas y no producto de su propia esencia como persona. Al punto que llega el momento que uno no sabe si es él mismo o el otro.

René PeñaLa Habana, septiembre de 1996

No hay comentarios: